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«El suicidio se puede prevenir. Hay que desmontar mitos»
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«El suicidio se puede prevenir. Hay que desmontar mitos»

En Andalucía se suicidaron en 2016 un total de 676 personas y anualmente intentan quitarse la vida 5.000 andaluces, mil más que en 2014, lo que supone un crecimiento del 25%. Con estos datos no es de extrañar que José Carmona, psiquiatra y director del III Plan Integral de Salud Mental (Pisma) de la Junta, declare que el suicidio «es un problema de salud pública». Por esa razón, la Consejería de Salud se ha puesto manos a la obra y presentará antes del verano el primer Plan Andaluz de Prevención de Suicidios, que ya existe en Galicia, Valencia o Navarra.

Evelyn Huizing, enfermera y asesora técnica del programa de Salud Mental del SAS, explica que «hay que transmitir un mensaje muy claro: el suicidio se puede prevenir. Para ello hay que desmontar muchos mitos, como que quien habla del suicidio nunca lo ejecuta o que hablar del suicidio incita a la gente a llevarlo a cabo». El primer Plan Andaluz de Prevención de Suicidios se va a vincular a los ayuntamientos, para actuar sobre todo en municipios donde existe una alta tasa de muertes por autolisis, como ocurre en algunas localidades de Granada, Málaga y Jaén.

El plan se dirigirá a tres colectivos: la población universal mediante la promoción de la salud mental en centros escolares y residencias de mayores; a las poblaciones con riesgo, como los familiares y amigos de personas que se han suicidado; y a un grupo de alto riesgo, como son las personas que ya han intentando suicidarse, mayores, jóvenes con trastornos de personalidad, adultos con depresión o trastorno bipolar, depresiones graves.

En 2017, en Andalucía fueron atendidas en las Urgencias Hospitalarias 5.328 personas por intentos de suicidio, el 61% de los cuales eran mujeres. En la actualidad, más de 2.337 personas que han intentando suicidarse están siendo atendidas en los servicios públicos de Salud Mental de la Junta de Andalucía. A través de la Red de Acción Local en Salud, cuando se produce un intento de suicidio se aborda el problema con los familiares. En caso de que el suicidio se haya consumado el SAS acompaña acompaña a la familia en el duelo, explica Carmona.

«Aunque en la Junta se ha trabajado en la prevención del suicidio somos conscientes de que hay que mejorar», explica Huizing, quien recuerda que desde 2010 la página web de la Consejería de Salud ofrece información muy útil para profesionales sanitarios sobre prevención del suicidio, con el fin de detectar a personas en riesgo. Asimismo, esa página dispone de información para las familias de personas que han intentado suicidarse, así como para los medios de comunicación sobre el abordaje de estas informaciones.

El Servicio Andaluz de Salud también ofrece teléfonos en atención en situaciones críticas, como son el 112, el 061 (Emergencias Sanitarias) , el Teléfono de la Esperanza (717 003 717) e información sobre ONG como «Razones para vivir» (Justalegría). El primer Plan de Prevención de Suicidios prevé trabajar con el Teléfono de la Esperanza porque -dice Evelyn Huizing- «son expertos y saben como abordar casos de crisis».

Desde 2012, la Junta participa en un proyecto europeo (Euregenas) para la prevención del suicidio aprendiendo de países que tienen unas tasas de personas muertas por autolisis más elevadas y que llevan muchos años trabajando en este problema, como Bélgica o Finlandia. «Hay que salir de los ámbitos sanitarios para abordar este problema y por eso hay que trabajar con colegios, empresas o medios de comunicación», explica Huizing, quien cree que «no es bueno abordar el tema a bocajarro con los jóvenes porque puede tener un efecto llamado».

Además, desde 2015 la Junta ha instruido a profesionales de Unidades Clínicas de Salud Mental para que ellos formen a médicos de Atención Primaria, ya que son estos sanitarios los que pueden detectar mejor a las personas en riesgo y hacer un seguimiento posterior de quienes han intentando suicidarse porque en su mayoría son reincidentes». De hecho, Carmona recomienda que en el caso de que alguien sospeche que existe el riesgo de suicidio en algún familiar, ya sea por indicios o porque lo haya verbalizado, «lo primero que tiene que hacer es acudir a los médicos de Atención Primaria».

Por otra parte, la Junta ha llevado a cabo también el programa Forma Joven en colegios e institutos para abordar el asunto. «El programa “Lo hablamos” aborda la enfermedad mental para permitir a los alumnos determinarla en compañeros y dejar de estigmatizarla», añade esta enfermera experta en suicidios.

INFORMA ABC